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Pablo Neruda

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, nace en Parral (Chile), el 12 de julio de 1904, más conocido por el pseudónimo  de Pablo Neruda,  nombre que adopta en el año 1946, aunque, ya había comenzado a usarlo en 1920, en homenaje al poeta checo Jan Neruda.

Publica sus primeros poemas en el periódico “La mañana”. En 1919 obtiene el tercer premio de poesía, en los juegos florales de Maule. En 1920 trabaja en una revista literaria “Selva Austral!, allí es dónde adopta el nombre de Pablo Neruda.

En 1924, publica  “veinte poemas de amor y una canción desesperada”.

Comienza su carrera diplomática en 1927 en Buenos Aires, dónde conoce de Federico García Lorca, sintiendo mucho su muerte.
En 1945, recibe el Premio Nacional de Literatura. En octubre de 1971, el Premio Nobel de Literatura.

Trabajó como embajador en Francia, regresando a Chile en 1972, dónde fallece el 23 de Septiembre de 1973.

Para conocer datos sobre su vida y leer parte de su obra

                                 POEMA 20                                      Para escuchar
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.                      
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,                      
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

                 El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo     

                                      “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”

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marzo 24, 2010 Posted by | Actividades, Eventos | , , | Deja un comentario