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Francisco de Quevedo

Francisco Gómez de Quevedo y Villegas, nace en Madrid el 17 de septiembre de 1580. 
Estudia en el colegio Imperial de los jesuitas y posteriormente en la Universidad de Alcalá de Henares, allí conoce al duque de Osuna. Posteriormente estudia teología y artes en la Universidad de Valladolid, coincidiendo con la salida de la imprenta de la Primera parte de Don Quijote de la Mancha de Cervantes

Físicamente sufría una leve cojera por deformación de los pies y su exagerada miopía lo obligaba a llevar anteojos

Era un hombre muy inteligente, aprende varias lenguas griego, latín, árabe, hebreo, francés e italiano, en su época se le conocía como” el español que más idiomas extranjeros hablaba”

Entre 1603 y 1608 escribe “El buscón”. En la misma época traduce a Anacreonte y trabaja en dos colecciones de poemas.
En 1613 viaja a Italia, su amigo el Duque de Osuna, es nombrado virrey de Sicilia, y Quevedo es su consejero.  A causa de varias intrigas políticas del duque de Osuna, Quevedo es encarcelado en Ucles y  posteriormente en su finca, la Torre de Juan Abad en Ciudad Real.        

En 1623 se dirige a Andalucía como cronista en la expedición de defensa contra los ingleses. En 1639 es nuevamente encarcelado  en el convento de San Marcos de León, durante cuatro años, por supuestas conspiraciones contra el conde duque de Olivares

Quevedo es el máximo representante de la corriente “conceptista”, frente al “culteranismo” de Góngora, que no se libró de algún poema satírico.
Fallece en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) en 1645.

La mayoría de sus obras están marcadas por un gran carácter satírico burlesco y la utilización de un lenguaje rico en vocablos

Fue un maestro de la sátira, describiendo realidad en torno burlesco con una gran agudeza de ingenio, en aquella época, El siglo de Oro, todos poetas, escritores,políticos, se mofaban unos de otros sacando los más oscuros secretos a la luz o resaltando aquellos defectos que marcarán, como es el caso de este

 

 A UN HOMBRE DE GRAN NARIZ                                     Soneto que le dedica Quévedo a Góngora, su gran rival en la  literatura

Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;

Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito 

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marzo 26, 2010 Posted by | Actividades, Eventos | , , | Deja un comentario